La pregunta de hoy es muy sencilla: ¿Es posible que la infidelidad masculina sea un problema genético o más bien un problema emociona, cultural y de pareja? Lo cierto es que una separada suicida nos cuenta hoy que su nuevo marinovio le salió con el cuento de que le entraba de vez en cuando un desespero de montarle cuernos y que ella debería entenderlo porque la ciencia ya lo demostró, es infiel por naturaleza. Solo nos queda dedicarle al marinovio una de Paquita la del Barrio ¿Qué piensan mujeres?
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Lo que faltaba y que los cuernos genéticos. Naca de eso yo no me voy a comer ese cuento.